jueves, 10 de septiembre de 2009

Poder.


Imaginar al hombre cavernario cubierto de bello y taparrabo en cuero de bisonte; celosamente acurrucado en una recóndita anfractuosidad abismal, mordiendo presuroso y vigilante con su potente e hirsuta dentadura, la carne cruda y aun caliente de algún animal de caza; temeroso del rayo, de la creciente, del forastero; maravillado con la agilidad de la liebre, la ferocidad del tigre, el vuelo de las aves, el titilar de las estrellas y articulando con ingentes esfuerzos ininteligibles gruñidos para darse a entender en una comunidad primeriza; provee una impresión que contrasta de golpe, con la imagen de un homínido con aires de dandi arrellanado en una muelle butaca en pleno dos mil nueve; tumbado a las orillas del mar de Cartagena, saboreando la briza marina mientras el resquemor de la noche anterior resuena en la playa, con ritmos electrónicos que anidan en los cuerpos de gentes de biotipo tan diversas como etílicas y lúdicas; tapeando y bebiendo amber dream con apostura de noble, mientras en un laptop digita los signos que componen a la vez una página de escritor y un mensaje de saludo para su red privada de internautas; moderno y cosmopolita, su mesura al hablar y su precisión al escribir, denotan su fascinación con la agilidad de un piloto en un jet para supremacía aérea, con la ferocidad en el uso de la bomba de hidrogeno, con el estudio del devenir de los tiempos interestelares, con la posibilidad de vida inteligente fuera del planeta y con el ejercicio de la articulación metódica del lenguaje heredado, para construir su bienestar propio y el de sus congéneres.

En la yuxtaposición anterior varios lectores hallarían un devenir evolutivo, otros tantos una simple y desigual suma de recursos mecánicos y tecnológicos, otros muchos el ejemplo más barato y prosaico de casualidad, fortuna, destino y para unos cuantos más, un párrafo plagado de impedancia, pendencias e imprecisiones retoricas y contextuales. Como sea y cual sea el punto de llegada de cada quien, lo que resulta innegable es el poder que tienen los garabatos puestos en papel para transformar la visión y misión del ser humano, si, del ser humano, o sea USTED mi querido lector; mientras lee estas líneas desaforadas, he logrado como escritor extraerle de su cotidianidad para apoderarme por unos minutos o tal vez mas de su CEREBRO; pero tranquilo, prometo devolvérselo al terminar la cuartilla –cosa que no hacen los predicadores, ni los políticos, ni los moderadores de café literario y nadie que promueva una agenda-.

El punto es, que desde las fases primitivas del hombre, la punción en sus ánimos lo llevo por el camino del lenguaje como medio, tal vez, para aliviar la angustia de existir, para gestionar la propia ignorancia que ahoga, para entender mejor y dominar eficazmente el mundo hostil que lo contiene y que le domina sin descanso; este sentimiento es el que le ha movido desde tiempos pretéritos a clasificar, a encontrar un sentido en cada cosa, una necesidad, la armonía y equilibrio que intuye en si mismo, la expresión de absoluto que el arte manifiesta a partir del hombre mismo.

Así nombrar y significar son sustitutos simbólicos que el hombre opone a la dominación de la naturaleza y a través de estas representaciones que de ella se hace, organiza a su capricho y concede valor, utilizándolas como teatro de experimentación en el que se conoce a si mismo aunque ignore todo del mundo, intuyendo el concreto tras la fachada. Organiza sonidos que se convierten en palabras, palabras que designan y significan a bocajarro objetos de primera necesidad, luego las cosas, el orden de las cosas, finalmente relaciones, juicios. Y como parece que el poder de las cosas está inserto en sus formas, parece también que la imagen de sus formas encierra la imagen de su poder.

He ahí el poder de la literatura para transformar; por medio de ella no podemos conocer el mundo pero si intuirlo, a través de ella podemos hacer un laboratorio y conocernos a nosotros mismos en el mundo. Usando el signo para percibir todo cuanto ha sido experimentado, re-conociendo con un conocimiento más depurado que el conocimiento inmediato, puesto que el signo constituye la síntesis, llegando así a una toma de conciencia más total y pura que sin duda alguna proporciona el fino criterio para el tipo de decisiones que puede cambiar las cosas.

Definitivamente la distancia entre el chimpancé y el hombre actual no está dada en años ni procesos evolutivos, sino por la capacidad individual y colectiva de abordar situaciones.

© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35

miércoles, 1 de julio de 2009

El Café Literario.


El Café es una bebida que se obtiene por infusión a partir de los frutos o semillas del cafeto, que contiene una sustancia llamada cafeína; por lo que hay que recordar que el café es una potente droga cuya introducción necesita un contexto cultural. En 1511 el cierre de las cafeterías causo rebeliones en Egipto, igualmente en Europa tras la apertura de unos cuantos cafetines, sacerdotes católicos lo llamaron “Amarga invención de Satanás” y en 1611 terratenientes protestantes alemanes prohibieron su difusión*. Por otro lado, la literatura designa un acto peculiar de la comunicación humana y los géneros literarios, un conjunto de singulares técnicas expositivas ligadas a ciertas leyes de forma y contenido**.

De lo anterior se extrae con facilidad y exactitud qué; café literario, es ni más ni menos, alguna clase de alucinación, obtenida por infusión, a partir de una caterva de adictos inventados por Satanás, que contienen una potente sustancia llamada rebeldía. Estas gentes se hierven a sí mismas en un conjunto de singulares técnicas expositivas que denotan un peculiar acto de comunicación humana, ligado a ciertas leyes de forma y contenido, que solo el demonio sabe a ciencia cierta, cuáles son.

Mucho hay que temer, siempre que las gentes de buena índole han luchado desde la aparición de estos maliciosos hábitos y su expansión se ve amparada hoy masivamente por millones de alienados. Es directo afirmar que existe una conspiración gubernamental, en alianza con seres de otros planetas, o si no, estúdiese en detalle la fisionomía de los asistentes a estos oscuros aquelarres; que normales en apariencia, manifiestan con la aplicación, el fidedigno lenguaje y la estampa de los extraterrestres o de los habitantes de otros mundos y dimensiones; que permanecen en la tierra con el propósito único de apoderarse de las mentes del globo, para alimentarse así con los ojos y oídos de humanos normales e inocentes, mientras toman sus macabras tazas de café. Podrán parecer vulnerables y despistados, dignos y si se quiere atontados, pero son la peor ralea que permitió Dios salir de las profundidades del universo; dominan por mucho, varios poderes oscuros; al pensar conjuran, escriben y nacen creaturas, dicen y las llamas queman, su quietud es pasmosa como el fuego solar que canicularmente va a la cimera.

Hay que unirse y hacer resistencia a esta invasión oculta que se lleva a cabo, bajo nuestras narices, desde el siglo XV; hay que elaborar un plan de erradicación manual del café y ponerlos a tomar achicoria venteada, hay que cerrar cuanto cafetucho les sirva de nido, correrlos de las bibliotecas, de los parques, de las salas de cualquier casa, a los grupos que existen hay que darles poco presupuesto, bien poco –cosa que no les dé ni para sus malditas infusiones y vallan así desapareciendo-, no invitar a la lectura de nada a nadie y ni que decir de escribir, nada de cine foros, nada de videítos conmemorativos a su barbarie, nada de geniecitos innovadores culturales, nada de nada para nadie nunca y así obtener espacios para la moda, el negocio y demás cosillas que son terrenales y jugosillas, mas de humanos y que no están suficientemente bien atendidas.

Así salvaremos nuestro modo de vida cómodo y holgado ¡Bienvenidos a la resistencia!


*Café - Wikipedia, la enciclopedia libre.

**"Literatura.”,”Géneros literarios." Microsoft® Encarta® 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.


© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35; http://textocriticatexto.blogspot.com/